El rostro de la locura

 

El estrés laboral nos puede llevar en muchas ocasiones a la locura total…

Y no me refiero a ver personas que no existen, pensar que alguien te persigue o golpear a esa persona que a veces quisieras desaparecer. Se trata de algo más simple, tan simple, que no logramos percibir el daño que puede ocasionarnos si no lo frenamos a tiempo.

Hace algunos días me percaté de que tengo muchos músculos en el rostro, ¿quieren saber cómo? Era una mañana de mucho trabajo, clientes al teléfono, juntas y demás situaciones que hacen que el día se vuelva noche en un parpadear de ojos. Alguna rabieta hice y por alguna razón bostecé… El dolor que sentí fue como si me hubieran pegado con alguna pelota de baseball .

Vamos… Hagan la prueba. Si ahora mismo están sentados en su oficina frente a la computadora muevan la quijada de izquierda a derecha… Ahora, toquen con la huella de sus dedos el huesito que sobresale al inicio de la quijada, debajo de sus orejas…

Señoras y señores, ese dolor se debe al estrés acumulado de días, meses y años… Y no todo queda ahí, si comenzamos a tocar diferentes partes de nuestro cuerpo como el cuello, los hombros o hasta el abdomen, podremos percibir un pequeño dolor que es la representación de toda la tensión que llevamos encima. ¿Está pesada?

Se preguntarán por qué comencé este blog hablando de volvernos locos… pues bien, tener los músculos hechos nudo sin darnos cuenta, es la prueba más fiel de que algo no está funcionando… ¡Sólo un loco se olvida de su propio dolor!

Lo complicado está en la recuperación… los masajes, las cremas, algunas pomadas e incluso las pastillas pueden ayudarnos a aminorar el síntoma, pero de nada sirve si no controlamos el asunto desde nuestra mente.

Comprendo que todos esperen la respuesta mágica para aliviar el estrés y liberar de una vez por todas las tensiones de nuestro cuerpo… No la tengo, no del todo… Sólo sé que tomando algunas situaciones menos en serio y recordando cada día que la vida no es sinónimo de trabajo, podemos lograr un cambio.

Nos leemos pronto,
TABA Marketing

 

  • Share: